Hemos pasado un fin de semana encantador con todos los amigos. Os recomiendo la casa y la zona
Elbira Delgado. (27/9/2004)
Casa Rural muy recomendable, la mejor en la que he estado. La casa es amplia, muy bonita, ideal para un grupo de amigos, y no le falta de nada: tv, cadena musical, juegos, licor de cereza, etc... y esta en un entorno muy agradable de la sierra de gredos, ideal para hacer senderismo.
Luis Miguel Aparicio (12/7/2003)
El pueblo es encantador, la casa es preciosa y de su dueña ya ni hablemos. Isabel es una persona sencilla y afable que nos trató a mí y a mis amigos como si fuésemos de su propia familia. Muy recomendable esa sopa de tomate, y los buñuelos al desayunar. La casa tiene todas las comodidades y está muy limpia. En cuanto a la zona, parajes preciosos e inolvidables. Pueblos como Jarandilla y Garganta de la Olla merece la pena visitarlos. Pero el más bonito de todos es Guijo de Santa Bárbara, donde está la Casa Rural.
Marta Estebaranz Marfil (3/7/2003)
Estamos deseando pasar una agradable estancia en este pueblecito de la sierra. un saludo desde Barcelona, Madrid, Jaen, Cordoba, etc .... un saludo
Stiven Moyano (21/6/2003)
Hola, Saludos desde Villanueva de la Serena (Badajoz)
Angela J.P. (10/6/2003)
Hola, os estamos viendo desde Barcelona. Las fotos son preciosas
Un abrazo
Eloisa Naranjo y familia (15/3/2003)
Lo que más me ha gustado de la casa es el salón con la chimenea, me parece la mar de romántico.
Cristina (21/2/2003)
Me ha encantado la casa, está genial para ir con los amigos, además el pueblo es precioso.
Antonio Alemán (06/2/2003)
"El Rey del Jamón"
Simón Jiménez Jiménez tiene 62 años y siempre vivió en el pueblo de Guijo de Santa Bárbara, al norte de Extremadura, una región tradicionalmente jamonera. Por supuesto, come jamón desde que tiene memoria. Su esposa, Isabel Pobre Redondo, flamante concejala de ese poblado de 400 habitantes en el que todos dicen tener algún grado de parentezco entre sí, es concreta:
"Simón tenía úlcera -dice-. Entonces, le di más jamón para que se curara. Y se curó". Simón asiente.
Como buena parte de los habitantes de los pueblos españoles, ellos hacen su propio jamón. Ahora no tienen cerdos, pues carecen de tiempo para cuidarlos, pero los compran y, en diciembre, hacen la matanza. Es una fiesta. Se levantan temprano y van llegando todos los familiares; en la última matanza eran, en total, unos 50. Es un día de felicidad pura, déle trozar cerdos, preparar los embutidos y las carnes, hacerse bromas infantiles y reír mucho. Pero, sobre todo, comer hasta hartarse. Generalmente compran dos cerdos, de los que salen cuatro jamones que duran, con suerte, todo el año. Y aprovechan hasta los huesos, pues son el agregado indispensable en las ollas donde cuecen sus guisos proteicos.
Isabel y Simón compran cerdos blancos. Son más baratos que los de la otra raza, el negro o ibérico, con los que se prepara el jamón ibérico. La característica del jamón ibérico es que los cerdos son alimentados con bellotas, lo cual les otorga un sabor especial. Cuando las encinas y los alcornoques que proliferan en Extremadura dejan caer sus frutos, sueltan a los cerditos para que coman en libertad. Por supuesto, comen bellotas, pero también raíces, brotes, insectos y lo que encuentren por el camino.
Anónimno (06/9/2003)
Hola a Todos, Soy el propietario de La Casa, y quería agradeceros todos vuestros comentarios, así como las críticas constructivas que podais hacenos. Sin más, Gracias.
Simón Jiménez (26/1/2003)